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Apocalipsis del Sistema
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El juicio popular de la verdad

Un tribunal de opinión: no tiene carácter oficial ni fuerza legal, y lo dice desde el principio. Juzga al Estado cargo por cargo, con sus reglas a la vista. La obra es la prueba documental que se presenta a ese juicio, para que cualquiera la examine.

Cómo es

Cada cargo con su prueba, la defensa del Estado en su propia jerga, la respuesta de la obra y la última palabra para la institución.

Juzga instituciones, nunca personas con nombre. No termina con una condena, sino con un llamamiento (11.6).

Sus partes, en el capítulo 11

Cada una con la idea que la resume en el índice general.

  1. 11.1 Qué es y cómo se hace

    El juicio popular de la verdad es un tribunal de opinión que juzga al Estado cargo por cargo, con sus reglas a la vista: cada cargo con su prueba, la defensa del Estado en su propia jerga, la respuesta de la obra y la última palabra para la institución. El jurado se elige por sorteo y su imparcialidad se mide por los frutos: voto razonado por escrito y público, exclusión por conflicto de interés caso a caso, recusación también por la institución juzgada y ningún examen de ideas.

  2. 11.2 Las cuestiones previas

    Antes de los cargos, el Estado puede objetar al método y al propio juicio. Son veintiocho objeciones; cada una se oye en su mejor forma, se responde una vez y se dice dónde aguanta.

  3. 11.3 Los cargos

    Cada cargo es una presunción del Estado puesta a prueba: lo que dicen la ley de Dios, las tradiciones y su propia ley; dónde está probado; la pregunta; su mejor defensa, en su propia jerga; la respuesta de la obra; y la última palabra para la institución.

  4. 11.4 La defensa frente al dictamen

    Frente al dictamen de la obra, «opinión desfavorable» (9.1), el Estado tiene trece objeciones. Cada una se oye en su mejor forma y se responde una vez. La obra concede lo que es cierto en cinco, y lo que queda en pie es la misma vara.

  5. 11.5 Las preguntas para el juicio y el relevo

    Las preguntas para el juicio van a las instituciones, y cualquiera puede enviarlas ya; las preguntas para el relevo, a quien quiera seguir investigando. El relevo es la invitación a continuar la obra con el mismo método.

  6. 11.6 El llamamiento

    El juicio no termina con una condena, sino con un llamamiento: a quien sabe hacer lo bueno, que actúe; a quien se reconoce en un patrón de mentira, que rectifique; a los mensajeros de la verdad, que disciernan con pruebas; y a quien lee, la pregunta que deja el experimento de las improntas, con la brújula de 10.9. Lo que clama al cielo se dice aquí, una sola vez.

Lo que existe hoy

El juicio está escrito en la obra, con sus reglas, sus cuestiones previas, sus cargos y la defensa del Estado. Las preguntas para el juicio van a las instituciones, y cualquiera puede enviarlas ya (11.5).

Celebrarlo, con su jurado y con lo que reúna el Registro de los frutos, no está en marcha. En preparación

Leer el capítulo 11El Registro de los frutos